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miércoles, 17 de junio de 2026

Cómo huele a café

Fuente: Takkk, 2009
Eran las seis de la mañana y la ciudad todavía intentaba sacudirse el frío de la noche. Caminaba rápido, con el abrigo subido hasta las orejas, esquivando los charcos de la lluvia que había caído. Iba a casa de la abuela que siempre tuvo un lenguaje propio. 

No eran las palabras las que te daban la bienvenida sino el crujido del suelo de madera. Me detuve en el umbral, cerré los ojos y sonreí. No sé cuánto tiempo pasé, pero para mí la felicidad fue cuando, al abrir la puerta, salió un aroma a café recién hecho que había preparado la abuela, como de costumbre, para un buen recibimiento.

Felipe

martes, 19 de mayo de 2026

Reflexiones de Soco desde Puentelarrá

En una noche de verano salí a la terraza para ver el firmamento. Estaba espectacular.

Entre la multitud de estrellas vi una que destacaba sobre otras.

Empecé a reflexionar sobre el misterio que encierra el universo. ¡Qué poca cosa me sentí!

En mi corazón brotaba un deseo de saciar mi curiosidad.

¿Cuántos secretos están encerrados en el universo?

Hoy, con el avance de la ciencia, tenemos más conocimientos, pero también más incertidumbres.

¿Qué son los agujeros negros? ¿Qué consecuencias tienen para el planeta tierra?

No soy capaz ni siquiera de plasmarlos en mi imaginación.

Quienes han viajado a la luna describen el alunizaje como algo insólito. ¿Servirá también para que el ser humano pueda sacar beneficios a parte de científicos, más humanos?

Viendo el panorama mundial, me estremece la falta de solidaridad, el coste de armamento para enfrentamientos entre las personas, que sin ser culpables tiene que soportar su destrucción.

Espero, por el bien de la humanidad, que quienes nos gobiernan busquen otros métodos que no sean las guerras para conseguir sus objetivos.

Hello, World, El Planeta Tierra el 3 de abril de 2026
Autor: Reid Wiseman a bordo de la nave espacial Artemis II Orion
en su camino hacia un sobrevuelo de la Luna
Fuente: NASA vía Wikipedia/Wikimedia Commons

Una abuela feliz

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Marcos, hoy ha sido un día muy especial después de meses de nueve meses en la tripita de tu mamá. Nos has llegado a este mundo el día 5 del 5 del 26 a las 18:11 horas de la tarde. Era martes y tu papá nos envió una foto tuya encima de tu mamá. La emoción que sentimos todos fue enorme. No podías ser más guapo y grande. Tu abuela ya dijo que por lo menos pesabas 4 kilos, por esas manos grandes y largo que parecías (cincuenta y cuatro centímetros).

Después de unos diez minutos apareció la ginecóloga Marta y nos dijo que había ido todo perfecto que fue un parto muy limpio y rápido de quince minutos. Y que tu papá te ha cortado el cordón umbilical y tu abuela no se lo podía creer, porque yo, como madre tenía miedo a que se mareara pero no. Y que los dos estaban en una nube de emociones.

A partir de ahora estarás en la vida de todos, abuelas/os tías/os de una manera especial. Te cuento todo esto en el libro que tus padres me han regalado por el día de la madre, para que te cuente todo lo que yo quiera. ¿Sabes? Estoy en un taller de escritura creativa y por eso me lo han regalado. Yo procuraré contarte todo con la visión de una abuela feliz. Te lo entregaré cuando puedas leer. Espero que te guste y te deje una huella imborrable en tu corazón, que no sea como las huellas en la arena...

Susy

miércoles, 13 de mayo de 2026

Encuentro en el Celedón

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Chupinazo La Blanca - Fuente: RAntonio, 2012 en Wikimedia Commons
  

Todo empezó un día cuatro de agosto en Vitoria. La plaza de la Virgen Blanca, repleta de gente. No cabían más, esperando la bajada del Celedón.

Enrique desvió la mirada y vio una cara conocida y se dijo ¡cómo me suena esa persona! ¡Yo la conozco! ¡Sí es Lucas mi compañero de la universidad!

Con dificultad para moverse llegó hasta él.
- ¿Eres Lucas?
- Sí ¿y tú... eres Enrique?
- Sí!

Se fundieron en un abrazo de esos que crujen y que intentan resumir en un en un gesto un montón de años sin verse. La química de la amistad se revivió. Caminaron juntos hasta un café. Se sentaron frente a frente y lo que empezó con un ¿qué es de tu vida? se transformó en una escalada de recuerdos vividos.

Hablaron de los sueños cumplidos y del tiempo que moldeó lo que ahora era. Las tazas de café se multiplicaban. Sus relatos no tenían fin: amoríos, familiares, etcétera 

Tenían demasiado que recuperar. El tiempo avanzaba y no se daban cuenta de que la noche iba pasando. La primera luz del día teñía de rosa los bordes de los edificios, pero ellos con rostros cansados, así se quedaron hasta el amanecer...

Flori

martes, 12 de mayo de 2026

LA DUEÑA DE MI PROPIO TIEMPO

Playa de Comillas
Fuente: Luis Fermín TURIEL PEREDO en Wikimedia Commons

Palmira estaba de vacaciones con su familia en un pueblo costero del norte de España. Quería disfrutar del verano, que de momento era caluroso y apacible, pero en su mente rondaba un deseo desde hacía un tiempo. Quería pasar momentos sola. Los necesitaba. Quería relajarse y no sentirse culpable por ello. 

Aquella mañana decidió que tenía que olvidarse un buen rato de los niños, de su marido, de la casa, de las compras, de las comidas, del trabajo. Consideró que ya estaba sobrecargada de tareas, incluso en vacaciones, su marido le delegaba muchos trabajos. Así que decidió que esa situación, a la cual se había acostumbrado de tal manera que era como una adicción ella, la iba a cambiar. 

Se levantó temprano y sin decir nadie a nadie, se dirigió a la playa, desierta a esas horas, sin tumbonas, sin sombrillas, sin niños. Solo ella, las gaviotas y el rugido del mar. Aquel paisaje, con un incipiente sol que calentaba su cuerpo. Aquella arena blanca, suave como una alfombra. Y el agua salada, mojando sus pies, la hacía levitar. Estaba feliz de poder seguir caminando. 

Fuente: Pxhere

De repente, observó unas huellas en la arena. No eran humanas. Eran huellas de algún perro que también caminaba en solitario como ella. Al llegar a una zona de rocas, las huellas desaparecieron bajo las olas, que la marea al subir empujaba hacia la arena.

Se sentó en las rocas escudriñando la playa para conseguir ver a un perro, pero no lo encontró.  Aquellas huellas la hicieron recapacitar y reflexionar. Pensó que en la vida hay multitud de huellas. Algunas desaparecen de nuestro cerebro, las borra. Otras dejan heridas, y estas heridas a veces vuelven a brotar. También hay huellas que son muy buenas y perduran en el tiempo, y nos hacen sanar en ese instante. 

Palmira solo veía huellas a su alrededor: las huellas en su piel, las huellas en su cuerpo, en su alma, las huellas de su infancia. Estaba tan concentrada en sus pensamientos que no se dio cuenta que un perro se había sentado detrás de la roca. Fue su olor el que la hizo volver a la realidad. Palmira, al verlo, se levantó, lo acarició, le sonrió, le dijo cuatro cosas y tomó el camino de vuelta a casa, feliz de haber estado un rato sola. 

El perro la acompañó, con lo cual las huellas que dejaban en la arena eran dobles. Al llegar, la familia estaba desayunando y ella se llevó una sorpresa muy agradable. Los niños estaban aseados y vestidos y el desayuno preparado encima de la mesa. Incluso se lo tenían preparado a ella. El hermano mayor le preguntó mamá ¿pero dónde estabas? ¡nos has dando un susto!. Vaya, respondió Palmira, no era esa mi intención tenía ganas de estar sola y de pasear y pensar y que sepáis que lo voy a hacer todos los días. Nadie se opuso.

De repente los niños divisaron a un perro en la puerta. Llegaron a la conclusión de que el perro había sido abandonado, pues no tenía ninguna identificación. Los niños pidieron permiso para adoptarlo. Los padres asintieron. Le pusieron de nombre Mañanero y durante todo el verano, Palmira y el perro caminaban juntos por la playa al amanecer. Palmira, cada día que pasaba, estaba más orgullosa consigo misma. Estaba cumpliendo su propósito de dedicarse tiempo a ella misma, poco a poco. Era como subir una escalera escalón a escalón y esperaba llegar hasta el último peldaño de su escalera, dueña de su propio tiempo.


***

Y como este escrito va de huellas y hoy es el último día de escritura creativa quiero decirle a Maite gracias por tantas cosas que nos has enseñado. Por inculcarnos el placer de escribir, incluso de leer. Y que sepan que dejas una huella imborrable y preciosa en nuestros corazones. ¡Y esperamos repetir la experiencia contigo el curso que viene!

Mari Carmen

La sierra

Axel Wiklund hardware store in Turku, early 1900s, Finland
Fuente: TA48926 en Wikimedia Commons

Amanecía y al salir a la calle mi intención era ser la primera en la cola de una ferretería solo había una en todo el pueblo y en verano estaba llena de veraneantes. El día anterior había roto una sierra al intentar cortar un hueso de un jamón serrano, así que la la necesitaba urgente. Al entrar en la ferretería casi me desmayo. El dependiente era muy atractivo, demasiado. Me puse nerviosa y en vez de pedir una sierra me equivoqué y le dije muy temblorosa estás como un jamón serrano. Mi cerebro me traicionó. Avergonzada, huí y no compré la sierra.

Mari Carmen

El cuadro

Hay un cuadro en mi casa que lo cuido como si fuese un bebé. Es una acuarela de un pintor lucense que  representa al pueblo de Portomarín antes de que la presa lo enterrara debajo de sus aguas para siempre.

Es un regalo que me hizo mi padre al llegar de mi luna de miel. Está ubicado en una pequeña salita llena de libros. Él preside la habitación y ha sido testigo del nacimiento de mis hijos, de su infancia, de momentos difíciles, de risas y también de cosas tristes. Espero conservarlo hasta mi marcha. 

El otro día lo descolgué y como es un cuadro grande y pesado, tuve que pedir ayuda para volver a colgarlo. Sus colores son intensos, azul grisáceos, árboles desnudos, piedras con musgo. Una maravilla de recuerdo.  A veces le digo ¡cómo te quiero cuadro!  Y veo a mi padre sonreír.

Mari Carmen

Huellas en la arena

image.png
Fuente: Radomianin, 2019 en Wikimedia Commons

Caminar por la orilla del mar, 
deja huellas en la arena.
Cada paso que damos, 
queda marcado creando una senda, 
que parece narrar nuestra historia personal. 
Parece que van diciendo "aquí estuve yo".

Y, sin darme cuenta, 
mirando al mar, 
voy dejando mis pensamientos. 
Unos buenos, otros no tanto. 
Son los que quedan, 
porque las huellas solo existen 
hasta que el agua las borra.

Voy caminando y encuentro 
unas pequeñas, 
otras profundas. 
Hay rastros de aves, 
surcos de conchas, arrastradas por el agua, 
huellas de personas que, al igual que yo, 
buscan el rumbo 
antes de que suba la marea.

Sigo adelante por la orilla, 
sintiendo en los pies las caricias del agua,
y en la cara, la brisa del mar, 
y el disfrutar de la naturaleza, 
que permanece 
aunque las huellas se borran.

Y para terminar, 
me queda la satisfacción 
de haber participado 
en la escritura creativa. 
El gran grupo que formamos: 
profesora, compañeras, compañeros... 
¡Esa sí es una huella imborrable!

Flori

Relato de lo que piensan los animales de los humanos

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Entre ladridos y desde un rincón favorito en nuestra casa del jardín, somos León y Senna, unos mastines grandullones pero muy cariñosos. 

Observamos el comportamiento de las personas de nuestro alrededor. Para nosotros los humanos no son sólo cuidadores son criaturas desconcertantes, a veces torpes, pero profundamente amados.

Soy León y pienso que los humanos son un poco lentos, se mueven pero no siempre llegan a ningún lado. Pienso que para qué se meten en casa con lo bien que se vive en el jardín al aire libre. Cuando los vemos nos ponemos contentos y meneamos la cola para que nos acaricien y pienso que los humanos dan amor.

Soy Sena y, más observadora, pienso los humanos son torpes porque no pueden oler el peligro a lo lejos como yo. Reflexiono y me acurruco a los pies y por la voz sé si están contentos o enfadados. 

Al final del día nos compenetramos, intercambiamos miradas y los dos nos preguntamos por qué los humanos dan voces para hablar, si con un guau bastaría! Sabemos que los humanos nos cuidan y con una caricia nos basta para sentirnos felices. ¡Ya está!

Flori

jueves, 25 de diciembre de 2025

Cuento de Navidad

En un tiempo, no muy lejano existió un niño llamado Logan. Era un niño alto y espigado, de tez blanca como el mármol y unos grandes ojos azules. Acababa de cumplir diez años. Aquel día, al salir del colegio, estaba inmensamente feliz. Llevaba en su mochila las vacaciones de NAVIDAD y en su cabeza la historia de la casa mágica que tenía un tesoro. Una historia que su padre le contaba desde que tenía uso de razón. Su padre se llamaba Arturo. Era un hombre jovial, paciente y cariñoso, que había estudiado abogacía y era muy apreciado en la ciudad. Logan estaba muy unido a él. Margaret, su madre, por el contrario, era más estricta. Le costaba mucho expresar sus emociones y tenía muy poco sentido del humor. Era inglesa de nacimiento, muy perfeccionista y fría como un témpano. Daba clases de inglés en un instituto de la ciudad y lo que más le disgustaba a Logan es que no le escuchaba y siempre le interrumpía.

Aquel día al dirigirse a casa el tiempo era gélido. Su pelo rubio, casi blanco, brillaba por los copos de nieve que empezaban a caer. Las calles estaban muy animadas con bombillas que oscilaban a lo alto y formaban campanitas y rosetones. Los villancicos sonaban sin parar. Las luces de los escaparates estaban encendidas y en la plaza estaba la noria y las castañeras que alegraban el ambiente. Pero a Logan lo que más le llamaba la atención era la alegría de las personas que portaban paquetes y bolsas y se saludaban desde lejos "feliz NAVIDAD y próspero año nuevo". Aunque Logan era un niño, se dio cuenta que la NAVIDAD transforma a las personas haciéndolas más amables y entrañables y pensó "hoy yo también viviré en la magia de la NAVIDAD" y se emocionó al pensar que ese día iría con su padre a rescatar el tesoro de la casa mágica.

Al llegar a casa, Logan le recordó a su madre que había llegado el día tan soñado por él. Su madre le miró fijamente y le dijo, "tú y tu padre siempre con las mismas tonterías, pamplinas, esa historia no tiene ni pies ni cabeza". Y sin cambiar el semblante le dijo: "Logan lávate las manos que en breve comemos". Logan obedeció porque estaba acostumbrado a las órdenes de su madre.

Durante la comida Margaret hizo varios comentarios negativos sobre la NAVIDAD: "esto es una locura, tanto regalos, tanta comida, tanta alegría... yo creo que la NAVIDAD es una época que no debería existir".

Logan no se enteró de nada de lo que estaba hablando su madre. No oía, Él sólo comía y estaba absorto en sus pensamientos sobre la casa mágica. Su padre, en cambio, con una mirada y un movimiento de cabeza le indicó a Margaret que cambiase de conversación.

Por la tarde Margaret no quiso acompañarlos, tenía excusa para no hacerlo, los abuelos estaban invitados a la cena de NAVIDAD y ella tenía que preparar el festín. A media tarde Logan y Arturo se encaminaron a la casa mágica. Estaba deshabitada desde hacía muchísimos años y al terminar las NAVIDADes, su derrumbe estaba programado por el constructor que la había comprado y quería levantar un edificio más moderno. Arturo conocía al constructor y le había pedido las llaves del tercer piso. La casa tenía cuatro pisos pero el objetivo era el tercero ya que tenía una gran galería acristalada.

Al subir aquellas escaleras sin luz, solo iluminadas por la linterna que su padre portaba, el ruido de la madera al crujir, el barandado que se movía, el olor pestilente que causaba la humedad, y el ambiente polvoriento lleno de telarañas, además de aquel silencio sepulcral que percibían al detenerse, produjo tal sensación en el corazón de Logan, que en vez de latir, bombardeaba latidos tan fuertes que le impedían la respiración. Al abrir la puerta del piso, su padre entró primero y se quedó petrificado, inmóvil, parecía una estatua. Los pies no le obedecían. Ante sus ojos, el pasillo de madera que él recordaba que era muy largo y muy ancho, no lo era tanto. La casa estaba apuntalada y derruida, sucia de restos de excrementos de animales y telarañas. Hizo que le invadiera la nostalgia, los recuerdos de su niñez cuando en la casa todo relucía. Unas lágrimas rodaron por sus mejillas dejando en sus labios un sabor agridulce. Pero, Logan le hizo reaccionar, "vamos papá, ¿dónde está el tesoro?", preguntó. Arturo le dio la mano a Logan y recorrieron el pasillo iluminado por la linterna, al llegar cerca de una puerta que daba a una habitación, Arturo se detuvo, se arrodilló, se acordaba del punto exacto donde el pasillo hacía un desnivel y tenía una rendija muy cerca del rodapié. Sacó un destornillador y un pequeño martillo que llevaba en el el bolsillo del abrigo y, de rodillas, los dos bajo el pequeño resplandor de la linterna que sujetaba Logan, consiguieron levantar un trozo de tarima, que se deshizo al momento en polvo y trozos pequeños, al estar podrida por el paso del tiempo.

De la garganta de Logan salió un grito de alegría y preguntó emocionado "papá, ¿eso que brilla ahí abajo es el tesoro?". Arturo sin articular palabra, sacó unas cuantas monedas y Logan solo sabía decir "era verdad, era verdad, existía el tesoro". Arturo seguía sacando monedas y Logan las introducía en una caja de puros vacía, que su padre le había dado. Logan tenía las manos húmedas y el pelo mojado de la emoción y su cuerpo temblaba. Arturo se levantó y le dijo "¡lo hemos conseguido, ya tenemos el tesoro, ahora hay que salir apresuradamente de aquí porque corremos peligro, la casa no está en buenas condiciones!".

Al salir a la calle el ambiente navideño estaba en todo su esplendor. La noche, aunque fría, era estrellada y luminosa. La gente les felicitaba la NAVIDAD y, por un momento, Logan con su tesoro debajo del brazo y aquel ambiente creyó que la ciudad era el Paraíso Terrenal.

Imagen generada con IA
Al llegar a casa su madre les recibió vestida con un vestido negro que resaltaba su silueta con un collar y pendientes de perlas. Estaba deslumbrante. Al verlos con sus ropas sucias y polvorientas no le dio tiempo a decir nada. Logan, sin preguntar había vaciado la caja llena de monedas en la alfombra, su madre, impactada, las miraba y no se podía creer lo que veía y le exclamó "¡Logan, así que era verdad que tu padre y sus hermanos cuando vivieron en esa casa jugaban en el pasillo con las monedas que les daban sus abuelos y sus padres los días festivos para comprar chucherías y las hacían rodar hasta que se metían debajo de la madera por una rendija!". Logan no pudo contestar, Margaret se arrodilló y al ver aquellos ojos transparentes y alegres de su hijo su expresión cambió y dijo muy emocionada, "perdóname Logan, no solo por no apoyarte en la búsqueda del tesoro, sino por no decirte más a menudo que te quiero y que eres un niño excepcional".

Arturo no se podía creer lo que estaba pasando ante sus ojos y se arrodilló en la alfombra y los abrazó. Dirigiéndose a Logan le dijo "la NAVIDAD consigue milagros, hoy hemos recuperado un corazón y un tesoro".

Margaret comentó que haría un propósito de NAVIDAD "¿cuál es mamá?" preguntó Logan. Y ella respondió "pues que mi carácter deje de ser tan hermético y os sonría más, y os abrace más". Entonces Logan también quiso hacer su propósito, y exclamó "¡me voy a portar mejor, voy a estudiar más y nunca jamás me olvidaré de estas NAVIDADes y siempre este tesoro estará conmigo!". Arturo respondió, "es una buenísima idea hacer propósitos en época navideña o cuando empieza el año, pero os voy a decir que para que ese propósito se cumpla tenéis que poner vuestra voluntad porque si no…". Logan le interrumpió y le preguntó muy serio, "¿si no qué pasa papá?". Arturo contestó "pues que si no ponéis voluntad todos los propósitos a los pocos días van a desaparecer como desaparecen un avión en el cielo plagado de nubes". En ese momento sonó el timbre de la puerta, llegaban los invitados.

Empezaba la NAVIDAD que Logan nunca pudo olvidar.

Este cuento está basado en una historia real, aunque los personajes son ficticios y no tienen nada que ver con la realidad. 

María del Carmen Díaz.

Zubillaga, diciembre de 2025

martes, 13 de mayo de 2025

La felicidad y el árbol

Parque de La Florida 
En clase de escritura hoy (14 de abril) la profesora nos manda escribir sobre dos palabras, que me pasan mis compañeras al azar. Me han tocado felicidad y árbol. 

Esto es lo que he escrito, espero os guste y que seáis benevolentes, es nuestra primera clase. 

La felicidad es una palabra que me suena muy bien, una palabra preciosa, pero a veces he pensado que es un estado transitorio que dura muy, muy poco tiempo. 

Otras veces he pensado que la felicidad está dentro de mí y que yo soy la causante de que se haga realidad. Os preguntaréis ¿cómo puede brotar esta idea? Pues siendo una mujer fuerte, resiliente, que nada en las dificultades, que abona sus ideas, que nada contracorriente, y al final vence. 
Otras veces me imagino que la felicidad es un árbol de mi jardín, que a veces está desnudo, otras veces esplendoroso, depende cómo yo lo cuide: si lo riego, lo abono, lo podo, lo quiero, ese árbol será un árbol feliz. Aunque a veces el viento lo tambalee, la lluvia lo inunde, la plaga lo enferme, si es un árbol fuerte, resistirá y saldrá feliz de la adversidad.

Mari Carmen 

miércoles, 2 de abril de 2025

Jornadas de escritura creativa en el ayuntamiento de Lantarón

Os invitamos a participar en este taller y a compartir después algunas de vuestras creaciones en nuestro blog :-)

El taller está dirigido a personas adultas de todas las edades.

Inscripciones:

Martes y jueves de 9:00 a 14:00 horas

Técnica: Itziar Garayo

igarayo@cuadrilladeanana.eus

945 33 20 24 – Extensión 4 (Cultura y Deporte)