miércoles, 17 de junio de 2026

Cómo huele a café

Fuente: Takkk, 2009
Eran las seis de la mañana y la ciudad todavía intentaba sacudirse el frío de la noche. Caminaba rápido, con el abrigo subido hasta las orejas, esquivando los charcos de la lluvia que había caído. Iba a casa de la abuela que siempre tuvo un lenguaje propio. 

No eran las palabras las que te daban la bienvenida sino el crujido del suelo de madera. Me detuve en el umbral, cerré los ojos y sonreí. No sé cuánto tiempo pasé, pero para mí la felicidad fue cuando, al abrir la puerta, salió un aroma a café recién hecho que había preparado la abuela, como de costumbre, para un buen recibimiento.

Felipe

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