Fuente: Radomianin, 2019 en Wikimedia Commons
Caminar por la orilla del mar,
deja huellas en la arena.
Cada paso que damos,
queda marcado creando una senda,
que parece narrar nuestra historia personal.
Parece que van diciendo "aquí estuve yo".
Y, sin darme cuenta,
mirando al mar,
voy dejando mis pensamientos.
Unos buenos, otros no tanto.
Son los que quedan,
porque las huellas solo existen
hasta que el agua las borra.
Voy caminando y encuentro
unas pequeñas,
otras profundas.
Hay rastros de aves,
surcos de conchas, arrastradas por el agua,
huellas de personas que, al igual que yo,
buscan el rumbo
antes de que suba la marea.
Sigo adelante por la orilla,
sintiendo en los pies las caricias del agua,
y en la cara, la brisa del mar,
y el disfrutar de la naturaleza,
que permanece
aunque las huellas se borran.
Y para terminar,
me queda la satisfacción
de haber participado
en la escritura creativa.
El gran grupo que formamos:
profesora, compañeras, compañeros...
¡Esa sí es una huella imborrable!
Flori
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