Buenas tardes
Adjunto un texto sobre Araceli de Salcedo
El otro día estuve en contacto con Mentxu y me dijo que escribiera algo sobre Araceli, y la verdad no sé qué decir, bueno si lo primero y más importante que ES MI ABUELA 😉
Hablar de mi abuela es empezar y no parar durante mucho tiempo. Es hablar de una mujer fuerte, trabajadora y llena de vida. De una vida de casi 90 años en la cual ha vivido muchas cosas.
Lo principal y que ella siempre lleva con orgullo es que nació en Comunión, el pueblo que la vio crecer y donde comenzó a escribir la historia de una vida sencilla, pero extraordinaria.
Tras casarse, se trasladó a Salcedo, a tan solo tres kilómetros de su lugar de origen, donde formó su hogar y dedicó gran parte de su vida a cuidar de su familia, su marido y sus cinco hijos.
Pertenece a una generación de mujeres que, con su trabajo silencioso y constante, y por desgracia también tener que afrontar situaciones muy difíciles, consiguió sostener a su familia.
Siempre ha sido una mujer inquieta, curiosa y con ganas de aprovechar cada momento. Su ejemplo demuestra que la edad no es un límite para seguir creciendo, aprendiendo y disfrutando ya que a puertas de cumplir 90 sigue igual de activa.
De sus pasiones puedo destacar una con la que ha disfrutado mucho que es viajar, tanto en familia como con amigos, aunque en los últimos años ha tenido que frenar un poco.
Además siempre ha mostrado un gran interés por aprender y mantenerse activa.
Durante años ha participado en cursos de restauración; de costura (vainicas); talleres de memoria; gimnasia de mantenimiento; excursiones “conoce tu zona” las cuales siempre acompañadas por el incansable Koldo; charlas sobre el entorno en el que vive; cineforum; cursos de cocina; grupos de risoterapia; y encuentros dedicados a recordar y compartir cómo era la vida de ayer y cómo es la de hoy en la zona (por ejemplo el encuentro en el que está hoy en Fontecha); y seguro que me dejo alguna actividad más.
Mi abuela es una mujer alegre y valiente. Su historia está llena de trabajo, sacrificios y dedicación, pero también de curiosidad, entusiasmo y ganas de vivir. Quienes tenemos la suerte de compartir nuestra vida con ella sabemos que su mayor legado no son solo sus recuerdos, sino los valores que nos ha transmitido, y por ello seguimos aprendiendo de ella.
Un saludo
Naiara
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